La Leyenda de La Mulata de Córdoba (Castillo de San Juan de Úlua)
Durante la época del Virreinato, medio siglo después que don Diego Fernández de Córdoba, Márquez de Guadalczar decimotercer virrey de la Nueva España, por real cedula autorizó que fuera fundada allá por el año de gracia 16 a 18 sobre las fértiles tierras conocidas entonces como lomas de Huilango, la muy noble y leal villa a la que otorgó entre otros privilegios la de de llevar por nombre su regio apellido, cuenta que había en el lugar una hermosísima mujer cuya procedencia nadie conocía.
No se sabe el sitio exacto donde vivía, aunque los viejos relatos aseguran que tuvo su casa en la hacienda de la Trinidad Chica, que en aquellos años fuera propiedad de los marqueses de sierra nevada. Otras consejas cuentan que vivía en una vieja casona que tenía entrada sobre el antiguo callejón Pichocalco, rumbo al arroyo conocido como Río de San Antonio. A través de los años, su recuerdo quedó envuelto en el misterio y en la leyenda. Esta mujer llevó el romántico nombre de la Mulata de Córdoba.
Según datos, era tan hermosa que todos los hombres del lugar estaban prendados de su belleza. Mujer de sangre negra y española, pertenecía por su nacimiento a esa clase social tan despreciada durante la colonia, clase menospreciada y señalada como inferior por la ignorancia y la intransigencia de la época.
Sin embargo, dice la narración que la Mulata de córdoba era orgullosa y altiva, dotada de singular encanto, morena y esbelta, con la gracia que caracteriza a las mujeres africanas que habitaban las regiones del alto Nilo, quizá por el príncipe Yanga y la tribu Yag-Bara. De estirpe ibera, heredada por el linaje español, sus grandes ojos almendrados y llenos de misterio su piel dorada y cálida producto de dos razas que al mezclarse pudieron dar forma a una mujer bella y ajena a otro trato social, recorría a pie las calles de la villa, por senderos y veredas buscando las cabañas de los esclavos a quienes socorría y curaba, pues era muy entendida en las artes de la medicina.
También curaba a los campesinos que la solicitaban por los rumbos de San Miguel Amatlán, el Zopilote y San José. Continuamente se le veía caminando bajo el ardiente sol del medio día y subiendo y bajando lomas, acompañada por algún enviado de las personas que solicitaban sus servicios, los que generalmente eran humildes campesinos. Pero había algunas familias de alto rango que secretamente solicitaban sus servicios, para consultar los horóscopos. Y en esta forma con el correr de los días la fama de la bella Mulata se fue extendiendo poco a poco por el pueblo. Bajo un largo pesado chal donde ocultaba el rostro y la figura, no faltó quien adivinara al pasar, los hermosos ojos grandes y llenos de misterio, y la boca sensual y roja.
Pero en vano fue requerida de amores; las puertas de su casa permanecían siempre cerradas para los enamorados galanes y los caballeros mejor nacidos de la Villa de Córdoba que rechazados tenían que aceptar humillados su derrota.
En aquellos años de epidemias y calamidades, cuentan que valiéndose únicamente de las muchas hierbas que conocía, empezó a realizar curaciones que parecían maravillosas, a conjurar tormentas y a predecir eclipses, pronto la superstición se encargó de decir que la hermosa mulata tenía pacto con el diablo, y como la veían vestirse con finos vestidos se dio por aceptada que poseía mágicos poderes.
Se contaba también que por las noches, en su casa se escuchaban extraños lamentos y que veían salir llamas de sus cerradas puertas, y cuando algunas personas la espiaban, las atacaba y después se perdía en la obscura noche sin dejar rastro. En varias ocasiones fue vista simultáneamente en distintos rumbos de la Villa, pues poseía también el don de la ubicuidad.
Todos estos consejos llegaron pronto a oídos del Tribunal de la Inquisición, muy severa en aquellos años con los individuos y en Salmitas a quienes castigaban durante con los famosos Autos de Fe, juzgándoseles como brujos o charlatanes. Aunque no se sabe si fue sorprendida practicando la magia, el caso es que los viejos relatos afirman que fue conducida al puerto de Veracruz, donde se le hizo encarcelar en el *Castillo de San Juan de Ulúa para ser juzgada como hechicera.
Allí fue encerrada en una de las celdas donde pasaba las horas tras los, pesados barrotes a la vista del carcelero. Un día la hermosa joven quien a base de buenos tratos se había ganado la estimación de su guardián, le rogó amablemente que le consiguiera un pedazo de carbón. Extrañado el guardián por tan raro antojo, pero ansioso de servir a tan bella prisionera, el hombre llevó a la celda lo que aquella mujer pedía.
Dice la leyenda que la Mulata dibujó sobre las sombrías paredes, una ligera nave con blancas velas desplegadas que parecían mecerse sobre las olas. El carcelero, admirado, le preguntó que significaba aquel prodigio. Cuenta que la joven, con una encantadora sonrisa, le comentó que en ese hermoso velero iba a cruzar el mar, y dando un gracioso salto subió a cubierta diciendo adiós al asombrado guardián que la vio esfumarse con la nave por una esquina del obscuro calabozo.
Al día siguiente se dieron cuenta los demás guardianes que su compañero se encontraba con las manos sobre los barrotes y que había perdido la razón; dieron parte al jefe del presidio que la joven Mulata no se encontraba en el interior de la prisión. Del fondo del recuerdo, a través de la bruma de los siglos, y envuelta en los ropajes de la fantasía, la romántica figura de la Mulata de Córdoba, pasó ante nosotros altiva y misteriosa, dejándose tras de sí un suave perfume de poesía y de leyenda.
*Castillo de San Juan de Úlua; Ultimo reducto de la dominación española"
ESPECIAL SAN VALENTIN – DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD.
Que podría decir yo, sobre la amistad y los amigos que no se haya dicho ya.
La mayoría ya son frases hechas, repetidas millones de veces y que definen bien lo que es la amistad. También podría echar mil flores a los amigos, creando un poema rebosante de alabanzas, nombrándolos uno a uno o poniéndolos todos en una misma balanza.
Pero no, cada uno siente la amistad y la vive según su personalidad Yo no soy capaz de decir a cada momento, lisonjas y mimos, siempre me ha costado mostrarme cariñosa, será porque en el fondo soy un poco tímida.
Y es que aunque no lo demuestre mi corazón lo siente, siente ese cariño y esa entrega y esa lealtad que se debe tener a quienes consideras tus amigos. Ha de haber una entrega en cualquier momento y lealtad por siempre, el cariño se transmite aunque sea con una mirada y con un simple gesto y sin planearlo.
Hay unas frases que siempre me gustaron, ya desde la primera vez que las leí:
“La amistad ni se conquista, ni se impone, pues esta nace del corazón”
“Rodéate de amigos que te hagan amar la vida”.
Doy gracias porque mi camino esta lleno de amigos a los que quiero, ellos lo saben y también estoy segura que aún me quedan muchos amigos por encontrar…….
Así pues a todos en este día tan especial os quiero decir ….
¡¡AMIGOS, OS QUIERO, Y OS DOY LAS GRACIAS POR SER COMO SOIS!!
Edmund Dulac-acuarela original para La Bella y la Bestia.
No siempre que un hada se acerca a un recién nacido es con buenas intenciones.
Una de las maldades más frecuentes y graves de las hadas es:
El rapto de un pequeño humano para sustituirlo por uno de sus hijos. Se sabe que la raza élfica, a pesar de su longevidad, no es muy robusta y le cuesta perpetuarse, por ello tiene interés en añadir a sus linajes niños humanos que son más fuertes que los élficos, dando así un nuevo vigor a su estirpe.
Los humanos raptados de muy pequeños se convierten en niños-hadas.
La elección se dirige especialmente hacia los varones, aunque ocasionalmente también se apoderan de niñas; por ello las madres de antaño, para engañar a las hadas, vestían a sus hijos de niña, les dejaban crecer el cabello y los llamaban con apodos femeninos.
Luis XV en 1712, vestido de niña, como era costumbre en aquel tiempo para los niños de la aristocracia
Igualmente eran más vulnerables los niños no bautizados, que al carecer todavía de nombre humano no estaban integrados totalmente en esta comunidad, lo que les exponía más fácilmente a la merced de los elfos. Por esta razón al neonato no bautizado los padres lo rodeaban de amuletos que impedían el paso a las hadas, tales como: Tijeras abiertas en la cabecera de la cuna, los zapatos del padre atravesados en la camita del niño, una ristra de ajos y serbal suspendidos en la habitación donde se hallaba la criatura. Pero si a pesar de todas las precauciones el hada raptora ha logrado colocar a su elfo en la cuna del niñito, los padres de éste no se darán cuenta de inmediato, gracias al encantamiento, pero tampoco tardará mucho el engaño en manifestarse, pues el pequeño elfo no conserva por mucho tiempo la apariencia humana y vuelve a su aspecto real, es decir, el de pequeño esmirriado, deforme y arrugado.
Pues las hadas sólo se deshacían de sus hijos menos agraciados, nunca de los hermosos; además, los hijos de estos seres feéricos nacen con varios cientos e incluso miles de años.
Una vez descubierto el engaño, los desolados padres tomaban conciencia de que estaban ante un Changeling y que su hijo había sido secuestrado.
Aunque todavía quedaba una solución, un método para que los padres pudiesen recuperar a sus hijos robados……
--De él había muchas variantes, pero siempre se basaban en provocar al pequeño elfo la curiosidad –Elfos y Hadas son extremadamente curiosos—por alguna acción ilógica y, entonces, aprovechando la sorpresa, hacerle confesar su verdadera edad u origen. Si eso se lograba, ello actuaba como un verdadero sortilegio y obligaba al pequeño impostor a regresar inmediatamente al Reino de las Hadas y se devolvía al niño raptado.
--Citemos algunos de los casos:
• Una de las “sorpresas” más frecuentes consiste en hacer hervir un caldero lleno de agua en el que se arroja una docena de cáscaras de huevo, después de haberles sacado la clara y la yema.
Intrigado por este extraño manejo, el niño-elfo no puede evitar interrogar a su supuesta madre:
- ¿Qué haces, mamá? - Preparo cerveza, hijo mio. - ¿Y con qué la haces? - Con cáscaras de juevos.
Hacer cerveza con cáscaras de huevo no es cosa corriente. Por eso el bebé élfico no puede evitar exclamar:
- ¡Tengo más de quince siglos, pero nunca he visto preparar cerveza con cáscaras de huevos!
Una vez pronunciadas estas palabras, el elfo desaparece como el humo y es sustituido por un bello bebé sonrosado al que su madre puede por fín mimar sin reservas.
--Otro ejemplo, en relación con un infiltrado Crimbil(equivalente galés de niño cambiado).
Las Bendith y Mamau se describen como unas mujeres enanas y feas.
La historia narrada por Rhys sucedió en una época en que muchos niños eran robados por esas hadas.
Había una joven madre viuda que guardaba a su hermoso hijo único con gran cuidado., pues los vecinos estaban seguros de que las hadas lo desearían.
Un día cuando el niño tenía unos tres años, la madre oyó un mugido extraño entre el ganado y fue a ver qué sucedía. Cuando volvió la cuna estaba vacía. Buscó desesperadamente a su hijo y encontró a un chiquillo arrugado que le saludó llamándola “madre”.
Ella estaba segura de que se trataba de un crimbil pues no crecía nada, y al cabo de un año fue a ver a un hombre sabio que le aconsejó acerca de la primera prueba a que debía someter al niño. Esta consistía en una variante de la cocción de cáscaras de huevo:
Debía quitar la parte superior de un huevo crudo y remover el contenido. Cuando el crimbil preguntó qué estaba haciendo, ella contestó que estaba preparando un pastelillo para los segadores.
El crimbil exclamó:
- “He oído decir a mi padre –y él lo oyó de su padre, y éste del suyo—que la bellota fue antes que el roble; pero no he visto ni he oído a nadie que mezclara el pastelillo para los segadores en una cáscara de huevo”.
Estas palabras establecían su identidad de niño cambiado, pero la madre todavía tenía que descubrir si su hijo estaba con las Bendith y Mamau.
Con este fin, tenía que ir al lugar donde se encontraban cuatro caminos más arriba de Rhyd y Gloch cuando la luna llena tuviera cuatro días, y esperar allí hasta la medianoche. La procesión de las Bendith y Mamau pasaría por allí, pero ella debía permanecer en silencio e inmóvil, o todo se echaría a perder. Esperó mucho tiempo hasta que oyó acercarse a la cabalgata de las hadas, y mientras pasaba vio a su querido hijo. Con gran esfuerzo, permaneció quieta, y al día siguiente fue a ver al hombre sabio. Este le dijo lo que tenía que hacer para recuperar a su hijo:
Tenía que procurarse una gallina negra sin ninguna pluma blanca o de otro color, retorcerle el cuello y asarla sin desplumarla sobre un fuego de leña. Cuando todas las plumas se hubieran caído, y no antes, podría mirar al niño cambiado.
Con gran dificultad, consiguió la gallina negra como el carbón y obedeció exactamente las instrucciones del hombre sabio. Cuando se volvió para mirar al crimbil, este había desaparecido, y oyó fuera de la puerta la voz de su propio hijo. Estaba flaco y cansado y no recordaba nada de lo que le había ocurrido salvo que había estado escuchando música agradable.
Afortunadamente hay soluciones para todo, incluso para el mal trago que es comprobar que han cambiado a tu hijo.
Henry Meynell Rheam (1859-1920). El bosque encantado , Roy Miles Gallery
Henry Meynell Rheam, en su obra el bosque encantado, muestra una elegante dama, vestida de blanco y oro, que pasea misteriosamente por un bosque.
La acompañan unos graciosos enanitos vestidos de rojo, que orgullosamente cumplen su papel, mientras que alguno de ellos la mira embelesado. A lo lejos se ve un caballero. La dama bien sabe que él esta allí, y sin duda su paseo tiene por motivo facilitar el encuentro. El caballero parece ignorar la trampa que se le tiende…. Esta obra podría ilustrar muchas de las historias medievales en que el hada atrae, astutamente, al elegido a su terreno:
Un bosque, una fuente, un estanque, estos son los lugares favoritos para declararle su amor, al cual el caballero difícilmente podrá resistirse.
LA DAMA DEL BOSQUE
Entre las sombras del bosque aparece una bella dama esbelta y grácil su figura. cual luciérnaga, reluce
Correrías entre robles, risas abiertas y nobles repican cual campanillas en lo profundo del bosque.
Se divisan hombrecillos escondidos entre brezos. Otros portan con soltura la cola del ropaje, de la gentil dama.
A lo lejos sorprendido por tanta algarabía. Un caballero se acerca, curioso él, por ver que acontecía.
Adéntrose, entre los altos robles, siguiendo el sonido de los juegos y las risas. Y a lo lejos en un claro descubre a tan hermosa dama.
Su corazón se desboca, se acerca pues, dispuesto a la conquista de la mujer mas hermosa que el nunca viera.
Se acerca sigiloso. Ella le descubre y le mira, Su corazón se paraliza. y así pierde la vida.
Uno más, suma ya la dama. Es su sino, fulminar con la mirada a quien en el bosque ose entrar. Ese fue el encantamiento al que una malvada bruja, la condeno, por toda la eternidad..
En las historias medievales, siempre suele haber prohibiciones que imponen las hadas a sus amantes caballeros. Suelen tener que pasar diversas y duras pruebas incluso, para ser merecedores de su amor.
Pero no solo las hadas imponen esas condiciones sino que los caballeros Elfos, también imponen la dura prueba del silencio a sus amadas.
Una de esas leyendas es la Lohendrin, el Caballero del Cisne, incluso se ha llegado a crear una ópera del mismo, el autor no fue otro que Richard Wagner.
El autor intento plantear en hecho que siempre estas historias muestran que el contacto entre la el mundo sobrenatural y los humanos, nunca es duradero. En todas las leyendas de seres feéricos y humanos, estas suelen tener siempre un muy triste final, muy pocas acaban felizmente.
Así pues aquí os dejo la Leyenda……………………
Este caballero élfico vivía en Montsalvat, el castillo del Graal, cuando llegó a sus oídos la noticía de un torneo que se preparaba en Flandes. El caballero Telramund, tutor de la joven y rica huerfana Elsa von Bravani, sostenía que Ésta le había pedido que se casara con ella y ahora exigía que cumpliera su promesa.
La bella heredera negaba los hechos y pidió que se le hiciera justicia. El emperador de Alemania, ante quien se había planteado el asunto, decretó que Telramund se enfrentaría en duelo con el paladín que Elsa eligiera. Pero Telramund infundía temor, y ningún caballero se atrevió a medirse con él. Solo el Caballero del Cisne, así llamado porque apareció en el río Scheldt sentado en una barquilla tirada por un cisne uniformemente blanco, aceptó el desafío del tutor de Elsa y lo derrotó.
La jovén se casó con su salvador, que le hizo jurar que nunca intentaría conocer sus orígenes ni le preguntaría su nombre. Elsa lo prometió, pero sufría a causa de este secreto que le separaba de su esposo y lo convertía en un extrañó.
Una noche no pudo evitar interrogarle al respecto, argumentando que, si un día tenían hijos, ella no podría negarse eternamente a revelarles el nombre y el origen de su padre. Entonces, y lanzando un gran suspiro, el Caballero del Cisne la condujo al río y le dijo:
• Mi nombre es Lohengrin. Soy uno de los caballeros élficos del castillo de Montsalvat, donde se conserva el Santo Graal.
En ese mismo momento el cisne de la barquilla hizo de nuevo su aparición, Lohengrin saltó a la frágil embarcación y partió hacia el castillo del Graal.
Así termino esa historia de amor que hubiera podido perdurar de guardar Elsa silencio, como así le pidió explícitamente su caballero.
(El castillo de Neuschwanstein guarda pinturas y tapices inspirados en las antiguas leyendas que Wagner trató en sus operas y que fascinaban la imaginación de Luis II de Baviera. Que construyo este castillo de ensueño, propio de hadas, e hizo decorar sus muros con los personajes heroicos de las antiguas sagas europeas que se habían adueñado completamente de su exaltada mente)
Al norte de Francia, en la Baja Normandía en un islote de apenas cuatro mil metros cuadrados se encuentra el Mont St. Michel, un lugar que encierra siglos de historia y leyendas.
Donde según cuenta la leyenda, aconteció una de las batallas más despiadadas entre los defensores del bien y las fuerzas del mal.
La Historia del Monte se remonta a las tribus celtas, allí se entregaban a los cultos druídicos en lo que entonces era llamado Mont Tombe o Tumba de Blenus (Dios galo del sol) donde existía un gran megalito. Los romanos lo llamaron Puerto Hércules.
Con la llegada del cristianismo, el islote siguió dedicándose al culto. Fueron construidos en el peñasco varios oratorios dedicados a mártires cristianos que eran velados por ermitaños, siendo estos sus únicos habitantes.
Y la leyenda cuenta que…..
El Monte Tombe, que ya desde siglos atrás había estado dedicado al culto a los dioses, fue el escenario de la misma leyenda.
Cuentan que el Demonio, que había adquirido cuerpo de dragón marino, aterrorizaba a las pobres gentes del lugar allá por el siglo VIII.
De la Leyenda del Mont St Michel tambien hay un libro que escribió “Frederic Lenoir” “La Promesa del Ángel”:
y Fray Román que es uno de los personajes de la interesante novela nos lo cuenta así: “”El Apocalipsis de Juan” ¡comienza! Y revela que Satón se había transformado en un terrible dragón. En el siglo VIII, ese monstruo surgido de las aguas del mar aterrorizaba a la región.
El Arcángel guerrero, San Miguel, fue llamado para luchar contra ese demonio. La batalla empezó en el monte Dol Bretón, la montaña vecina del Mont-Saint-Michel, que entonces era conocido como monte Tombe. Las hordas maléficas combatían fieramente y San Miguel levantó la espada y cortó la cabeza del animal. El obispo de Arranches, Auberto, fue testigo de ese combate y por tres veces recibió en sueños la orden de San Miguel de construirle un lugar de devoción allí donde había vencido al Maligno.
Y así se hizo: en año 709, En ese lugar consagrado nació la abadía de Saint-Michel, pasando a llamarse el Monte Tombe como: Mont-St. Michel
Así lo define un afamado escritor Francés……
“Castillo de hadas erigido en el mar, sombra gris que se alza sobre el cielo brumoso” El ocaso teñía de rojo la inmensidad de los arenales, teñía de rojo la desmesurada bahía; tan solo la abadía escarpada que surgía al fondo, alejada de la tierra como un caserón fantástico, sorprendente como un palacio de ensueño, increíblemente extraña y hermosa, permanecía casi negra a la luz del sol poniente. Guy de Maupassant
Tomas el rimador y la de las Reina Hadas- de Joseph Noel Patton
Según la leyenda existió un antiguo poeta que obtuvo el don de la profecía de la reina de las hadas……
Durante el reinado de Alejandro III de Escocia, vivió un poeta inglés, que llego a vivir 7 años en el País de los Elfos, teniendo grandes dificultades cuando regreso a la banalidad de su vida en la tierra.
Se llamaba Tomás de Erceldoune, pero le habían dado el apodo de Tomás el Rimador, ya que era autor de una obra poética dedicada a los amores de Tristán e Iseo, considerada hoy en día, la obra más antigua de la poesía inglesa.
• Cierto día que se encontraba reposando en la colina de Huntly, en las cercanías de los montes Eildons, que se levantan por encima del monasterio de Melrose, Tomás vio dirigirse hacia él una mujer espléndida que parecía una amazona o una diosa de los bosques. Encaramada en una silla de montar de marfil incrustada en orfebrería, montaba un corcel blanco cuya crin estaba esmaltada de campanillas de plata que tintineaban al viento. Como Diana o Hécate, tenía un arco en la mano y llevaba atados tres lebreles.
Volviéndose loco de deseo por semejante belleza, el poeta trató enseguida de conseguir los favores de esta mujer, que, irritada sin duda por la insistencia de sus palabras, se metamorfoseó entonces en una horrible bruja, fea y vieja, de piel ajada, color plúmbeo, labios arrugados y un ojo arrancado que colgaba de u órbita. Pero Tomás, víctima de un encantamiento, renovó la expresión de sus pensamientos y aceptó convertirse en esclavo de la bruja.
Ésta le condujo durantes tres días y tres noches por una caverna subterránea en la que no se filtraba ninguna luz. Siguiendo a su terrible guía, Tomás avanzaba en la oscuridad. A veces percibía el rumor de un océano. Otras veces tenía que atravesar ríos de sangre.
El tercer día subieron a la superficie, donde les esperaba un bellísimo vergel lleno de manzanos. Tomás, que estaba hambriento, quiso morder uno de los hermosos frutos, pero su compañera se lo prohibió, recordándole que fue con un gesto semejante cómo el primer hombre y la primera mujer fueron excluidos del Paraíso terrenal. Tomás observó entonces que la que le hablaba había abandonado su piel de bruja y volvía a ser la mujer deslumbrante que había encontrado en la colina de Huntly. Al mirar a su alrededor se convención de que, tras atravesar los Infiernos, se encontraban precisamente en medio del jardín del Edén.
La mujer se sentó en la hierba y rogó a Tomás que se echara a su lado para concederle los favores a los que aspiraba y que su obediencia le había hecho merecer.
Tras sus dulces expansiones, Tomás apoyó la cabeza en las rodillas de su amante, que, acariciándole suavemente el cabello, le explicó la naturaleza real del lugar en el que se encontraban:
-- Este sendero de la derecha conduce a los bienaventurados al Paraíso. Ese camino quebrado que ves abajo conduce a los pecadores al lugar de su castigo eterno; el tercer camino, en el rincón de esa oscura espesura conduce a un lugar de penas más leves del que las oraciones y las misas pueden sacar a los mortales. Pero ¿ves un cuarto camino que serpentea a lo largo de la llanura hacia aquel espléndido castillo? Es el camino del País de los Elfos, adonde vamos ahora. El señor del castillo es el rey del país, y yo soy su reina. Pero, Tomás, preferiría que me ataran a unos caballos salvajes a dejar que supiera lo que ha sucedido entre tú y yo. Por eso, cuando entres en su residencia, observa estrictamente el silencio y no respondas a ninguna pregunta que te hagan, y yo explicaré tu mutismo diciendo que te arranqué la lengua cuando te rapté de la tierra.
Tomás y la reina de los elfos se dirigierón pues, al castillo, en el que entraron pasando por la puerta de las cocinas. Allí vieron a los cocineros ocupados cortando y preparando treinta ciervos para un festín. Después llegaron a la sala real, donde el rey de los elfos les recibió sin que pareciera sospechar nada. Unos caballeros y sus damas bailaban de tres en tres una danza escocesa, y Tomás, olvidando todas las fatigas del viaje, se unió a ellos y levanto alegremente la pierna siguiendo el ritmo.
Al cabo de un tiempo que le pareció muy corto, la reina le llevó a un lado y le preguntó desde cuándo creía que estaba en el castillo. Tomás le respondió que, según él, acababan apenas de llegar.
-- Te equivocas – respondió la reina--, estás en este castillo desde hace siete años y ha llegado el momento de que te marches. Debes saber, Tomás que el demonio del infierno vendrá mañana a reclamar su tributo, y un hombre tan apuesto como tú sin duda le llamará la atención. Por nada del mundo consentiría que te sucediera tal cosa. Así pues, ¡adelante! Partamos.
Casi inmediatamente, Tomás y su amada se encontraron en la colina de Huntly, donde había comenzado su idilio, Antes de despedirse de su amante, la reina de los elfos le dio el don de “La lengua que no podía mentir”.
“Este don fue para Tomás un regalo de doble filo, pues la facultad de no poder decir más que la verdad era un problema y Tomás se lo dijo a la reina, pues le haría inadecuado para la religión o el comerció, en la corte de un rey o en el salón de una dama. Pero su amante no hizo caso de estas observaciones y Tomás el Rimador, en cuanto una conversación giraba hacia el futuro, adquiría la reputación de profeta, lo quisiera o no, pues no podía decir nada que no tuviera que producirse fatalmente”
Tomás de Erceldoune vivió todavía algunos años entre los hombres, que le honraron por la calidad de sus predicciones. Hasta el día que un ciervo y una cierva, ambos uniformemente blanco, salieron del bosque, atravesaron el pueblo y se dirigieron directamente hacia la casa de Tomás el Rimador, que, a pesar de su apariencia animal, reconoció enseguida al rey y la reina de los elfos.
Abandonando para siempre entonces para siempre la sociedad de los hombres, siguió a los animales encantados hasta lo más profundo del bosque para no volver a salir jamás. Y si no ha muerto, todavía vive allí.
Fuente: Leyendas Medievales- Elfos y hadas en la Literatura y el arte